confundido sueño del despertador.
la realidad: alucinaciones metafísicas...
añejo por lo familiar,con la enojolatría,
la pasantia en cuba, armando cubanitos,
curador disidente y a paso de hombre,
un epistolar viviente.
más allá, el atardecer, caerme de la colcha,
dopado grisáceo en un ropaje francés,
ser poco y nada, con teodicea, teofilo
y siendo neófito.
despacio, clavarme las horas como chinche,
al cliché de que pasa el tiempo y no yo;
despertados sentimientos grecorromanos,
rescatar parte de la invalides internada,
sobre la pieza de ajedrez a un inconmovible.
traerlos a mis padres y hermanos ( si aun viven ),
como animas ( si aun quedan ) agarradas al talón,
de un tumor, que aquiles le arranco
a hércules del cerebelo.
en mí, la victima y el victimario.
homicida, con tacos de pool,
a la sangre martillarla con la propia sangre,
si es que hay globos en mis venas,
de antipáticos festejos,
fagocitosis de incestos navideños.
cercana la muerte, enfrentando al marco de la ventana,
una descripción de los laureles,
postrados con gangrena.
observar el mar egeo, despachar al homohumeante,
con los depósitos de un vegetal deportado,
que hace alharaca, tarareando adiós nonino...
a esta altura, si es alucinación o imaginación,
sin ser simplista, tal vez un sueño reparador:
que la madre lo perdone,
con la angustia templando la humedad de las ultimas flores,
que le escribía, el poeta, el hijo,
la rosa de su planeta,
sencillamente, con temor, mi espejo, el otro yo.
ese, el hombre temible.
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